Tu web es el único espacio digital que tu negocio posee de verdad. Todo lo demás lo alquilas. La diseñamos desde el celular hacia afuera, rápida y pensada para que Google te encuentre y tu cliente te escriba.
El problema más común con las webs no es el diseño: es que nunca se cierran. Se alargan meses, el cliente pierde la cuenta y el proyecto muere a medias. Por eso cada fase tiene su momento y su cierre.
Conversamos qué vendes, a quién y qué quieres que pase cuando alguien entre. Definimos si necesitas cinco páginas o dos. Casi siempre son menos de las que crees.
necesitamos tu tiempo
Definimos qué va en cada página y en qué orden, con las palabras que tu cliente usa al buscarte. La estructura se aprueba antes de diseñar nada.
necesitamos tus textos y fotos
Construimos la web con tu identidad, empezando por cómo se ve en el celular. Ves avances reales, no bocetos: así decides sobre algo tangible.
Una ronda de ajustes acordada, pruebas en distintos dispositivos, y te entregamos la web funcionando con todo a tu nombre: dominio, hosting y accesos.
necesitamos tu aprobación
Si no tienes web, la creamos. Si ya la tienes y está lenta, rota o desactualizada, la ponemos a funcionar.
Desde cero, con tu identidad y pensada para convertir.
Se cobra por hora. No importa quién hizo tu web, la cuidamos igual.
Tu web existe pero no funciona como debe.
Es el error más caro que comete un negocio pequeño: dejar que la agencia o el que le hizo la web registre el dominio en su propia cuenta. Suena práctico hasta el día en que esa persona desaparece o discuten, y tu dirección digital queda secuestrada.
Con nosotros, el dominio, el hosting y los accesos son tuyos desde el primer día. Trabajamos para ti; no te tomamos de rehén.
Es la pieza que sostiene todo lo demás. Puedes tener el mejor logo y el mejor contenido, pero si el cliente llega a una página lenta o confusa, ahí se acaba todo el trabajo anterior.
Instagram, Facebook y TikTok te los prestan. Cambian el algoritmo, te suspenden la cuenta o cierran, y te quedas sin nada y sin tus seguidores. Tu web es la única dirección digital que nadie te puede quitar.
Cuando alguien te recomienda, lo primero que hace el cliente es buscarte. Lo que encuentra decide si te escribe o si sigue buscando. Esa decisión se toma en segundos y casi siempre desde el celular.
Contesta el horario, dónde estás, qué haces y cuánto cuesta, a las once de la noche y los domingos. Cada duda que resuelve sola es una llamada que no tienes que atender.
Nadie se va diciendo qué feo está esto. Se van sin decir nada, y tú nunca te enteras de cuántos fueron. Por eso el daño de una página descuidada es tan difícil de ver como fácil de arreglar.
Depende, y quien te dé un número sin preguntarte nada te está adivinando. El precio cambia según cuántas páginas necesites, si hay que crear el contenido y las fotos o ya los tienes, si vas a vender en línea y qué tan a la medida sea el diseño. Por eso no publicamos lista de precios. Cuéntanos qué necesitas y te damos un número real, ajustado a tu presupuesto, antes de que te comprometas a nada.
Es el miedo más común, y es legitimo. Casi siempre viene de una mala experiencia: alguien pagó, recibió una página bonita que nadie visitaba, y después no pudo cambiarle ni una coma sin volver a pagar. Por eso trabajamos al revés. Antes de diseñar nada definimos qué tiene que lograr la web, a quién le habla y qué acción esperas del visitante. Si no hay respuesta clara a eso, no empezamos. Y al terminar, el dominio, el hosting y los accesos quedan a tu nombre. Si algún día decides irte con otro, te llevas todo.
Menos de las que crees. Inicio, servicios, portafolio, sobre nosotros y contacto cubren a la mayoría de los negocios. Cinco páginas excelentes valen más que quince mediocres.
Casi nunca. La mayoría de los negocios de servicio en Puerto Rico no venden en la web: generan la llamada o el mensaje. Una tienda añade complejidad y solo vale la pena si vendes producto con inventario.
Sí. Te dejamos con acceso y te explicamos cómo hacer los cambios de contenido. Lo técnico mejor déjalo en nuestras manos para no romper nada.
El dominio y el hosting de un sitio pequeño cuestan al año menos que una semana de anuncios pagados. La inversión fuerte es el diseño inicial, y se amortiza durante años.
La revisamos y te decimos con honestidad si conviene arreglarla o rehacerla. Si el problema es velocidad y contenido, se arregla. Si fue construida para escritorio y el celular es un añadido, parchear sale más caro que empezar bien.
Hispanic Educational Technology Services · hets.org
Un consorcio educativo con actividad constante: eventos, convocatorias y participantes que llegan desde varias instituciones. Todo eso vive en un sitio WordPress que hay que mantener al día, sin que nadie tenga que aprender a programar para publicar un evento.
Cada web se cotiza por lo que necesita: cuántas páginas, qué tiene que hacer y con qué presupuesto cuentas. Por eso no publicamos precios fijos. Cuéntanos qué tienes ahora y te decimos con honestidad qué hace falta, sin costo ni compromiso.
Mientras más nos digas, más preciso será lo que te propongamos. Contestamos en 24 horas laborables.
Estudio de marketing digital en Puerto Rico. De la estrategia a la implementación, ayudamos a que tu marca crezca.